A las 7:19 horas del 19 de
septiembre de 1985 la capital del país se sacudió con un sismo de magnitud 8,1.
No se conoce el número exacto de
víctimas que dejó ese sismo: el gobierno dijo que fueron 3.692. La Cruz Roja
Mexicana señala que la cifra superó los 10.000.
El número de personas
afectadas por el desastre, entre damnificados y quienes sufrieron secuelas
psicológicas, tampoco se conoce.
Dentro de las muchísimas
víctimas anónimas que quedaron bajo los escombros de una ciudad sorprendida y
perpleja por su propia destrucción, hubo un gremio que sufrió más que cualquier
otro: las miles de costureras trabajando en 800 fábricas ilegales que se
extendían a lo largo de la Calzada de Tlalpan. Las cifras oficiales señalan que
más de 1,000 costureras perdieron la vida en las 200 maquiladoras que se
desplomaron ese día. Las organizaciones civiles hablan de más de 1,600 víctimas
dentro de los hacinados talleres.
Por lo menos una vez al año se realizan simulacros de evacuación de
escuelas, edificios públicos y algunas empresas.
Legalmente las dependencias públicas y empresas del país están obligadas
a contar con personas capacitadas para reaccionar en casos de desastres.
Para 4 millones de capitalinos que nacieron en 1985 o después, ésta es
la única fachada que conocen de Ciudad de México.

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